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Duelo

El duelo acompañado desde ACT: abrirse al dolor y seguir viviendo

Emociones, pensamientos, conductas y vínculos se reorganizan tras una pérdida. ACT propone hacer lugar a esa experiencia y volver, paso a paso, a lo que cada persona valora.

· 7 min de lectura · Equipo Mentis Viva

El duelo acompañado desde ACT: abrirse al dolor y seguir viviendo
Portada: Mentis Viva

Perder a alguien reorganiza la vida entera. Cambian las rutinas, el cuerpo y la manera de mirar el futuro. Frente a ese movimiento, muchas personas llegan a consulta con la misma inquietud: cuánto debería durar esto y qué se supone que hay que sentir. La Terapia de Aceptación y Compromiso responde desde otro lugar, devolviéndole al duelo su condición de proceso vivo.

El duelo es un proceso vivo, con ritmos propios

El duelo involucra emociones, pensamientos, conductas y vínculos al mismo tiempo. Aparece en la memoria, en el sueño, en la forma de nombrar a quien murió y en decisiones cotidianas que antes se tomaban de a dos. Conviene pensarlo como un reacomodo integral de la vida más que como una emoción puntual que se atraviesa y se deja atrás.

Margaret Stroebe y Henk Schut describieron ese movimiento con el modelo de proceso dual. Según esa propuesta, la persona en duelo alterna entre momentos orientados a la pérdida, donde toma contacto con el dolor y con el recuerdo, y momentos orientados a la restauración, donde se ocupa de trámites, trabajo, casa y de los vínculos que siguen. Esa oscilación forma parte del funcionamiento sano del proceso.

De ahí que el duelo avance en oleadas y con tiempos propios. Un martes cualquiera puede resultar liviano y el jueves siguiente traer una punzada intensa por una canción en la radio. Ese vaivén describe a la mayoría de quienes atraviesan una pérdida significativa, y cada cultura y cada familia le dan además su propia forma.

Cuando la lucha con el dolor alarga el camino

Una revisión sistemática de Maarten Eisma y Margaret Stroebe reunió sesenta y cuatro estudios con más de siete mil personas en duelo. El hallazgo más sólido apunta a dos estrategias que sostienen los cuadros más complicados: la evitación experiencial, es decir, el esfuerzo constante por apartar recuerdos y emociones dolorosas, y la rumiación, el repaso circular de preguntas sobre la muerte y sobre lo que pudo haber sido distinto.

El dato desplaza el foco. Lo que complica el curso del duelo tiene menos que ver con la intensidad del dolor y más con la maniobra que se monta alrededor de ese dolor. Sostener una batalla permanente contra la tristeza consume energía y estrecha el mundo cotidiano.

La Organización Mundial de la Salud reconoce en la CIE-11 el trastorno de duelo prolongado: una añoranza persistente acompañada de dolor emocional intenso, que se extiende más allá de seis meses y excede lo esperable en la cultura de la persona. Un metaanálisis dirigido por Marie Lundorff estimó una prevalencia cercana al 9,8% en adultos en duelo por pérdidas de causa natural. La mayoría, entonces, reorganiza su vida con el apoyo de su red cercana.

Publicación de Mentis Viva en Instagram sobre el duelo acompañado desde act
Publicación original en Instagram, 16 de febrero de 2026.

Qué aporta ACT al acompañamiento del duelo

La Terapia de Aceptación y Compromiso trabaja sobre la relación que la persona construye con su propia experiencia interna. Su meta es la flexibilidad psicológica, descrita por Steven Hayes y su equipo como la capacidad de mantener contacto con el presente y elegir conductas guiadas por los valores, aun cuando aparecen pensamientos y emociones difíciles.

Aplicado al duelo, esto significa que la tristeza, la rabia, la culpa y la añoranza reciben un lugar legítimo. El trabajo terapéutico amplía el espacio disponible para esas experiencias y, a la vez, recupera una dirección personal: volver al trabajo con sentido, sostener los vínculos vivos, cuidar el cuerpo.

Los seis procesos que ACT pone en juego se reconocen con claridad en un duelo acompañado:

  • Apertura a la experiencia: hacer lugar a las oleadas de pena tal como llegan, con la misma hospitalidad que se le ofrecería a un amigo golpeado.
  • Defusión: mirar los pensamientos de autorreproche como productos de una mente dolida, y decidir cuánto peso darles.
  • Contacto con el presente: volver al cuerpo, a la respiración y al entorno cuando el recuerdo arrastra hacia un bucle.
  • Yo como contexto: reconocer que la persona es mucho más amplia que su dolor, incluso en las semanas más duras.
  • Valores: identificar qué importaba antes de la pérdida, qué importa ahora y qué dejó ese vínculo como herencia.
  • Acción comprometida: dar pasos pequeños y sostenidos en esa dirección, al ritmo que el proceso permita.

Cómo se traduce esto en una sesión

Un proceso de este tipo suele empezar por validar la experiencia y revisar con calma qué estrategias se han intentado y qué costo tuvieron. Muchas personas descubren que llevan meses organizando la semana para esquivar un lugar, una fecha o una conversación, y que esa organización terminó achicando su mundo.

Desde ahí se abren ejercicios de contacto gradual con aquello que quedó en suspenso, siempre a un ritmo acordado: mirar una foto, escribir una carta al vínculo perdido, volver a un café compartido. En paralelo se reconstruyen rutinas con sentido, porque el duelo se transita mejor cuando la vida cotidiana recupera puntos de apoyo.

También se conversa sobre el vínculo mismo. ACT permite sostener una relación continua con quien murió a través de la memoria, de los relatos familiares y de los gestos que se heredan, y esa continuidad convive con la vida presente. Para muchas personas termina siendo una fuente de calma.

Qué muestra la evidencia disponible

La investigación específica sobre ACT y duelo todavía es joven. Una revisión sistemática encabezada por K. Jones, en personas viudas de pacientes de cuidados paliativos, localizó apenas dos estudios que cumplieran los criterios de inclusión. Ambos apuntan a algún beneficio, sobre todo en la aceptación de emociones difíciles, y los autores señalan que el efecto se aprecia con mayor claridad sobre el malestar psicológico general.

Un ensayo aleatorizado piloto dirigido por Areum Han aplicó ACT por videollamada a cuidadores familiares de personas con demencia y observó una reducción significativa del duelo al término de la intervención, con un tamaño de efecto mediano. Se trata de un estudio pequeño y conviene leerlo con cautela, aunque resulta alentador para el formato remoto.

En conjunto, la evidencia invita a un optimismo prudente. ACT ofrece un marco coherente con lo que se sabe sobre los mecanismos que sostienen el duelo complicado, y su aplicación en esta área sigue en desarrollo. Por eso el acompañamiento serio suma criterio clínico y respeto por el tiempo de cada persona.

Señales de que conviene consultar

Buscar apoyo profesional resulta razonable en cualquier momento del proceso, y hay situaciones en que se vuelve especialmente recomendable: cuando pasados varios meses la añoranza ocupa casi todo el día, cuando el funcionamiento laboral o familiar queda comprometido de manera sostenida, o cuando aparecen ideas de hacerse daño.

En esos casos, una evaluación clínica permite distinguir un duelo que sigue su curso de un cuadro que requiere intervención específica. Ante ideas de hacerse daño conviene buscar atención de inmediato: en Chile, Salud Responde atiende al 600 360 7777 las veinticuatro horas del día.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura un duelo?

Depende de la persona, del vínculo y del contexto. La mayoría describe una intensidad que se vuelve más manejable con los meses, con oleadas que reaparecen en fechas significativas. La CIE-11 usa el umbral de seis meses como referencia para evaluar un duelo prolongado, leído siempre a la luz de la cultura de cada persona. Si el dolor mantiene la vida detenida, conviene una evaluación en un centro especializado.

¿Sirve la terapia online para acompañar un duelo?

La evidencia es alentadora: un ensayo aleatorizado piloto con cuidadores familiares mostró una reducción significativa del duelo con ACT en formato remoto. El encuadre importa tanto como el canal: horario protegido, espacio privado y continuidad semanal. Puedes revisar modalidades y valores en precios.

¿Qué diferencia hay entre duelo y depresión?

En el duelo el malestar se organiza alrededor de la pérdida: la añoranza aparece en oleadas y conviven momentos de conexión y de humor. En un cuadro depresivo el ánimo bajo tiende a ser sostenido y se extiende a casi todas las áreas, con autocrítica global y pérdida amplia del interés. Ambos pueden coexistir, y esa distinción se hace en evaluación clínica.

En Mentis Viva acompañamos procesos de duelo desde terapias contextuales, con psicólogos y psicólogas formados en ACT, DBT, EMDR y terapia centrada en la compasión. Si estás atravesando una pérdida y quieres conversarlo con alguien, una primera sesión basta para ordenar por dónde partir.

Fuentes

  1. Stroebe, M., & Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement: Rationale and description. Death Studies, 23(3), 197-224. https://doi.org/10.1080/074811899201046 Ver fuente
  2. Eisma, M. C., & Stroebe, M. S. (2021). Emotion regulatory strategies in complicated grief: A systematic review. Behavior Therapy, 52(1), 234-249. https://doi.org/10.1016/j.beth.2020.04.004 Ver fuente
  3. Organizacion Mundial de la Salud. (2019/2025). Clasificacion Internacional de Enfermedades, 11.a revision (CIE-11), Estadisticas de Mortalidad y Morbilidad, version 2025-01: 6B42 Trastorno de duelo prolongado. Ginebra: OMS. https://icd.who.int/browse/2025-01/mms/en#1183832314 Ver fuente
  4. Lundorff, M., Holmgren, H., Zachariae, R., Farver-Vestergaard, I., & O'Connor, M. (2017). Prevalence of prolonged grief disorder in adult bereavement: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 212, 138-149. https://doi.org/10.1016/j.jad.2017.01.030 Ver fuente
  5. Hayes, S. C., Luoma, J. B., Bond, F. W., Masuda, A., & Lillis, J. (2006). Acceptance and Commitment Therapy: Model, processes and outcomes. Behaviour Research and Therapy, 44(1), 1-25. https://doi.org/10.1016/j.brat.2005.06.006 Ver fuente
  6. Jones, K., Methley, A., Boyle, G., Garcia, R., & Vseteckova, J. (2022). A systematic review of the effectiveness of Acceptance and Commitment Therapy for managing grief experienced by bereaved spouses or partners of adults who had received palliative care. Illness, Crisis & Loss, 30(4), 596-613. https://doi.org/10.1177/10541373211000175 Ver fuente
  7. Han, A., Yuen, H. K., & Jenkins, J. (2023). The feasibility and preliminary effects of a pilot randomized controlled trial: Videoconferencing acceptance and commitment therapy in distressed family caregivers of people with dementia. Journal of Health Psychology, 28(6), 554-567. https://doi.org/10.1177/13591053221141131 Ver fuente

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