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Primeros pasosBuscar terapia psicológica: una decisión consciente
Consultar por iniciativa propia abre un espacio para comprender cómo pensamos, sentimos y actuamos. Qué dice la evidencia sobre consultar a tiempo y qué esperar de las primeras sesiones.
Existe una diferencia real entre llegar a terapia empujado por una crisis y llegar por decisión propia. La segunda situación es más frecuente de lo que suele pensarse: personas que sostienen su trabajo, sus vínculos y sus rutinas, y que aun así quieren entender mejor lo que les ocurre por dentro. Buscar terapia psicológica desde ese lugar es un acto de cuidado y, al mismo tiempo, una manera de anticiparse.
Una decisión consciente, y mejor si es a tiempo
La epidemiología describe con bastante precisión lo que sucede cuando la consulta se posterga. La Iniciativa de Encuestas Mundiales de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud, que reunió a 76.012 personas adultas en quince países, encontró demoras medianas de entre uno y catorce años hasta el primer contacto con tratamiento en los trastornos del ánimo, y de entre tres y treinta años en los trastornos de ansiedad. Ese tiempo transcurre mientras la vida sigue su curso: estudios, trabajo, pareja, crianza, amistades.
En Chile la fotografía invita a la misma reflexión. Un análisis de Vicente, Saldivia y Pihán reporta que cerca de un tercio de la población mayor de quince años ha presentado un trastorno psiquiátrico a lo largo de la vida y que un 22,2% lo presentó durante el último año, mientras que un 38,5% de quienes cuentan con diagnóstico recibe algún tipo de atención en salud mental, sea de un especialista o de un médico de atención primaria. La Organización Mundial de la Salud, en su informe mundial sobre salud mental de 2022, describe una brecha amplia entre las necesidades de salud mental y las respuestas disponibles, y llama a transformar los sistemas que cuidan esa dimensión de la vida.
Leído así, consultar por iniciativa propia adquiere otro sentido: significa usar el tiempo a favor y abrir el espacio mientras todavía hay margen para elegir con calma.
Qué ocurre dentro de un proceso terapéutico
Un proceso de psicoterapia comienza con una fase de exploración. Durante las primeras sesiones el profesional escucha la historia, ordena los motivos de consulta, identifica los recursos disponibles y propone un foco de trabajo. Desde ahí el espacio se convierte en un lugar donde observar con detalle cómo pensamos, qué sentimos y qué hacemos cuando aparece el malestar, con la ventaja de contar con alguien entrenado para notar lo que a uno mismo se le escapa.
Ese trabajo suele traducirse en cambios concretos y observables: mayor claridad sobre lo que importa, un repertorio más amplio de respuestas ante la emoción intensa, decisiones tomadas con mejor información sobre uno mismo. El ritmo habitual parte con una sesión semanal y se espacia a medida que los avances se consolidan, siempre con revisiones periódicas del foco acordado.
Motivos frecuentes para consultar por iniciativa propia
Las razones para abrir un proceso son diversas y todas resultan legítimas. Estas son algunas de las que aparecen con mayor frecuencia en consulta:
- El deseo de comprender patrones que se repiten en las relaciones, en el trabajo o en la manera de tratarse a uno mismo.
- Etapas de cambio: una mudanza, la llegada de un hijo, un nuevo trabajo, el término de una relación, la jubilación.
- Malestar sostenido en el tiempo: ánimo bajo, preocupación anticipatoria, alteraciones del sueño, irritabilidad.
- Decisiones importantes que piden mayor claridad sobre los propios valores y prioridades.
- Experiencias difíciles del pasado que siguen influyendo en el presente.
- Interés por desarrollar habilidades concretas de regulación emocional, comunicación y autocuidado.
Cada una de estas situaciones admite un trabajo distinto. Lo que comparten es la decisión de mirar de frente algo que importa.
El aporte de las terapias contextuales
Las terapias contextuales comparten un énfasis: trabajan sobre la relación que la persona establece con sus pensamientos, emociones y recuerdos, y sobre la dirección que quiere darle a su vida. La Terapia de Aceptación y Compromiso, conocida como ACT, organiza ese trabajo en torno a la flexibilidad psicológica, entendida como la capacidad de adaptarse a las demandas cambiantes de cada situación manteniendo el rumbo de los propios valores. Kashdan y Rottenberg describieron esa flexibilidad como un aspecto fundamental de la salud, asociado al bienestar en distintos ámbitos de la vida.
La evidencia acumulada respalda ese camino. Una revisión de veinte metaanálisis, que reunió cien tamaños de efecto controlados y 12.477 participantes, concluyó que ACT resulta eficaz en un rango amplio de condiciones, entre ellas ansiedad, depresión, dolor y consumo de sustancias, con resultados superiores a las condiciones de control inactivas y al tratamiento habitual. Una síntesis de veintiún ensayos controlados aleatorizados mostró, a su vez, que las intervenciones basadas en compasión, familia a la que pertenece la Terapia Centrada en la Compasión, producen mejoras en autocompasión, atención plena y en indicadores de malestar y bienestar psicológico.
La Terapia Dialéctico Conductual, DBT, aporta un entrenamiento estructurado en habilidades de regulación emocional, tolerancia al malestar, atención plena y efectividad interpersonal, especialmente valioso cuando las emociones llegan con mucha intensidad. El EMDR, por su parte, ofrece un protocolo por fases orientado al procesamiento de recuerdos que permanecen activos y siguen influyendo en el presente.
La relación con el terapeuta también es parte del tratamiento
Elegir con quién trabajar merece atención. La alianza terapéutica, entendida como el acuerdo sobre objetivos y tareas sumado al vínculo de colaboración, mantiene una asociación consistente con los resultados del proceso. Una síntesis metaanalítica que integró 295 estudios independientes y más de 30.000 pacientes, publicados entre 1978 y 2017, halló esa asociación tanto en psicoterapia presencial como por internet, y con independencia de la orientación teórica del profesional.
Conviene entonces llegar a la primera sesión con permiso para preguntar: qué enfoque utiliza el profesional, cómo plantea el trabajo, con qué frecuencia propone las sesiones y de qué manera se evalúan los avances. Un buen inicio deja espacio para esas preguntas. Y si tras algunas sesiones el ajuste resulta parcial, conversarlo abre la posibilidad de corregir el rumbo o de buscar otro profesional con quien el trabajo fluya mejor.
Cómo dar el primer paso
El primer paso admite una versión pequeña y concreta: escribir un mensaje, pedir una hora, anotar en un papel las tres cosas que más pesan en este momento. La primera sesión funciona también como una entrevista mutua, donde el profesional evalúa cómo acompañar y la persona evalúa si se siente escuchada y comprendida.
La modalidad por videollamada amplió el acceso de manera significativa y hoy permite sostener un proceso con continuidad desde distintas ciudades y horarios. Lo esencial se mantiene igual: un encuadre claro, confidencialidad, sesiones regulares y un foco acordado entre ambas partes.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé que llegó el momento de ir al psicólogo?
Un buen criterio es la persistencia. Cuando el malestar se sostiene durante semanas, interfiere en el sueño, en el rendimiento o en los vínculos, o cuando un mismo tema se repite y resiste los intentos habituales de resolverlo, conviene consultar. También es un momento válido cuando la vida funciona bien y aun así aparece el deseo de comprenderse mejor o de tomar decisiones con mayor claridad.
¿Cuánto dura un proceso de terapia psicológica?
Depende del motivo de consulta y de los objetivos acordados. Los procesos focalizados suelen desarrollarse en rangos de doce a veinte sesiones, con frecuencia semanal al inicio y mayor espaciamiento a medida que los cambios se consolidan. La duración se revisa en conjunto y se ajusta durante el proceso.
¿Cuánto cuesta una sesión de psicología online en Chile?
El valor varía según la formación del profesional y el tipo de proceso. Los aranceles vigentes del Centro Mentis Viva están publicados en la página de precios, con el detalle de cada modalidad de atención.
Si estás considerando iniciar un proceso, conversar sobre lo que buscas ya forma parte de la decisión. En Mentis Viva acompañamos desde los enfoques contextuales, con psicólogas y psicólogos formados en ACT, DBT, EMDR y terapia centrada en la compasión, y con atención por videollamada. Puedes escribirnos para resolver tus dudas antes de reservar una primera hora.
Fuentes
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