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EnfoquesMarsha Linehan: la creadora de la terapia dialéctico conductual
Antes de ser una de las psicólogas más influyentes del mundo, Marsha Linehan fue paciente psiquiátrica. De esa experiencia nació la DBT, hoy uno de los tratamientos mejor estudiados para las emociones intensas.
Hay teorías que nacen en un laboratorio y otras que nacen en una pieza de hospital. La terapia dialéctico conductual pertenece al segundo grupo. Su creadora, la psicóloga estadounidense Marsha Linehan, pasó parte de su juventud internada en una clínica psiquiátrica de Connecticut y, décadas después, construyó el tratamiento que a ella le habría servido. Ese origen explica buena parte de la forma que tiene la DBT: un modelo que toma en serio el sufrimiento antes de pedirle a alguien que cambie.
La historia que estaba detrás de la teoría
Marsha Linehan ingresó a los diecisiete años al Institute of Living, una clínica psiquiátrica de Hartford, con un cuadro de aislamiento social severo. Permaneció allí más de dos años, buena parte de ese tiempo en régimen de reclusión, con autolesiones frecuentes y episodios de riesgo vital. Al salir se hizo una promesa que ordenaría su vida entera: volver algún día a ese lugar y sacar de ahí a quienes siguieran encerrados.
Se doctoró en la Universidad Loyola de Chicago en 1971 y desarrolló su carrera en la Universidad de Washington, donde llegó a profesora emérita del Departamento de Psicología. Durante tres décadas enseñó, investigó y publicó manteniendo su propia historia en reserva. Recién en 2011 la contó en público, en el mismo Institute of Living, y en 2020 la puso por escrito en su memoria Building a Life Worth Living.
Ese dato importa más allá de lo anecdótico. Linehan sostiene que la DBT surgió de reconocer, desde adentro, qué le sirve a alguien que sufre de manera extrema: sentirse aceptado tal como está y recibir, a la vez, herramientas concretas para construir una vida que valga la pena vivir.
El problema clínico que dio origen a la DBT
A fines de los años setenta, Linehan trabajaba con mujeres con conducta suicida crónica y autolesiones repetidas. Aplicó la terapia cognitivo conductual estándar de la época, centrada en identificar y modificar pensamientos y conductas, y se encontró con un resultado inesperado: varias pacientes abandonaban el tratamiento o llegaban peor a las sesiones siguientes.
La lectura que hizo fue tan clínica como elegante. Para alguien que creció escuchando que sus reacciones eran exageradas, un tratamiento que insiste en cambiar repite ese mismo mensaje. La persona vuelve a recibir la idea de que el problema es ella, la adherencia se cae y el vínculo terapéutico se erosiona.
La salida fue incorporar la aceptación con el mismo peso que el cambio. Linehan tomó la validación de la tradición humanista y las prácticas de atención plena del zen, y las integró dentro de un marco conductual riguroso. De ahí viene la palabra dialéctico: dos polos en apariencia opuestos que se sostienen a la vez.
Teoría biosocial: cómo se instala la desregulación emocional
Para explicar el origen del sufrimiento que trataba, Linehan propuso la teoría biosocial. Según este modelo, la desregulación emocional surge de la transacción sostenida entre una vulnerabilidad emocional de base biológica y un ambiente que invalida de manera persistente la experiencia de la persona.
La vulnerabilidad se describe con tres rasgos: alta sensibilidad a los estímulos emocionales, reacciones de gran intensidad y un retorno lento a la calma. El ambiente invalidante responde a esas expresiones minimizándolas, corrigiéndolas o castigándolas, de modo que la persona aprende a desconfiar de lo que siente.
La transacción es el punto clave, porque cada parte moldea a la otra a lo largo del desarrollo. Crowell, Beauchaine y Linehan ampliaron el modelo en 2009 e incorporaron la impulsividad temprana como una segunda vía evolutiva hacia el mismo cuadro.
Cómo está armada la terapia
La DBT estándar funciona con cuatro dispositivos que operan en paralelo durante alrededor de un año: terapia individual semanal, grupo de entrenamiento en habilidades, coaching telefónico entre sesiones y un equipo de consultoría que sostiene a los terapeutas. El corazón formativo está en el grupo, organizado en los cuatro módulos que Linehan detalló en su manual de entrenamiento de 2015.
- Mindfulness o atención plena: observar y describir la experiencia interna tal como aparece, con menor reactividad automática.
- Tolerancia al malestar: atravesar crisis intensas con estrategias de regulación fisiológica y de aceptación radical.
- Regulación emocional: identificar emociones, reducir la vulnerabilidad de base y actuar en dirección opuesta al impulso cuando la emoción resulta poco útil.
- Efectividad interpersonal: pedir, negociar y poner límites cuidando el vínculo y el respeto por uno mismo.
El coaching telefónico merece una nota aparte. Busca que las habilidades se practiquen en el momento en que hacen falta, que suele ser la madrugada de un día difícil más que el martes a las once de la mañana.
Qué muestra la evidencia
En 1991 Linehan publicó en Archives of General Psychiatry el primer ensayo aleatorizado de la DBT. Mujeres con trastorno de personalidad limítrofe y conducta parasuicida crónica recibieron un año de DBT o el tratamiento habitual disponible en la comunidad. Quienes recibieron DBT registraron menos episodios parasuicidas, de menor gravedad médica, mayor permanencia en la terapia individual y menos días de hospitalización psiquiátrica.
Tres décadas después el panorama es mucho más amplio. Un metaanálisis de DeCou, Comtois y Landes publicado en Behavior Therapy en 2019 reunió dieciocho ensayos controlados y concluyó que la DBT reduce las conductas autolesivas y la frecuencia de uso de servicios psiquiátricos de crisis. El efecto agrupado sobre la ideación suicida resultó menos claro, un matiz que conviene decir con todas sus letras.
El ensayo de 2015 publicado en JAMA Psychiatry aportó otra pieza. Linehan y su equipo compararon la DBT completa con dos versiones parciales en noventa y nueve mujeres con alto riesgo suicida. Las tres condiciones redujeron los intentos de suicidio de manera comparable, y las variantes que incluían entrenamiento en habilidades mostraron mejores resultados en autolesiones no suicidas.
La revisión Cochrane de Storebø y colaboradores, publicada en 2020 sobre setenta y cinco ensayos, ubica a la DBT entre las intervenciones con mejores resultados frente al tratamiento habitual en severidad del cuadro, autolesiones y funcionamiento psicosocial. Los propios autores advierten que la certeza de la evidencia es baja, de modo que la magnitud exacta del beneficio sigue en estudio.
La DBT en Chile y su parentesco con las terapias contextuales
Chile tiene experiencia propia y documentada. En la Unidad de Terapia Conductual Dialéctica del Hospital del Salvador, en Santiago, se revisó de manera retrospectiva la evolución de 144 pacientes atendidos entre 2006 y 2012. El estudio, publicado en la Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría en 2017, reporta una disminución significativa de los intentos suicidas y de las hospitalizaciones psiquiátricas tras el tratamiento, junto con mejoría en los puntajes del cuestionario OQ-45.2.
La DBT comparte familia con la terapia de aceptación y compromiso y con la terapia centrada en la compasión. Las tres pertenecen a las llamadas terapias contextuales y ponen el acento en la relación que la persona establece con su experiencia interna. Cambia el énfasis: la ACT trabaja la flexibilidad psicológica y los valores, la CFT cultiva el sistema de calma y afiliación, y la DBT ordena habilidades concretas para los momentos de mayor intensidad.
Preguntas frecuentes
¿Para quién está indicada la terapia dialéctico conductual?
Se diseñó para personas con trastorno de personalidad limítrofe y conducta suicida recurrente, y hoy existen adaptaciones para trastornos de la conducta alimentaria, consumo problemático de sustancias, adolescentes con desregulación emocional y cuadros del ánimo. La indicación se define siempre en una evaluación clínica. Puedes revisar los enfoques que trabajamos en nuestro centro.
¿Cuánto dura un tratamiento DBT?
El programa estándar descrito por Linehan contempla alrededor de un año, con sesión individual semanal y grupo de habilidades en paralelo. En la práctica clínica también se usan formatos más acotados, centrados en el entrenamiento en habilidades, y la duración se acuerda al inicio. Las modalidades y valores de atención están en nuestra página de precios.
¿Las habilidades DBT sirven para otros diagnósticos?
Sí. El entrenamiento en habilidades se ha estudiado como intervención independiente en distintos cuadros con desregulación emocional, y el ensayo de 2015 mostró que ese componente aporta buena parte del efecto sobre las autolesiones. Para el riesgo suicida alto, el formato completo sigue siendo el que cuenta con mayor respaldo.
La historia de Marsha Linehan deja una idea que sostiene el modelo completo: las emociones intensas son comprensibles y, al mismo tiempo, se pueden aprender otras formas de habitarlas. Si sientes que tus emociones avanzan más rápido de lo que alcanzas a manejar, conversar con un profesional es un buen primer paso. En Mentis Viva trabajamos desde las terapias contextuales, y la primera sesión sirve para mirar juntos qué necesitas.
Fuentes
- Linehan, M. M., Armstrong, H. E., Suarez, A., Allmon, D., & Heard, H. L. (1991). Cognitive-behavioral treatment of chronically parasuicidal borderline patients. Archives of General Psychiatry, 48(12), 1060-1064. https://doi.org/10.1001/archpsyc.1991.01810360024003 Ver fuente
- Crowell, S. E., Beauchaine, T. P., & Linehan, M. M. (2009). A biosocial developmental model of borderline personality: Elaborating and extending Linehan's theory. Psychological Bulletin, 135(3), 495-510. https://doi.org/10.1037/a0015616 Ver fuente
- Linehan, M. M. (2020). Building a Life Worth Living: A Memoir. New York: Random House. ISBN 9780812994612 (tapa dura, 7 de enero de 2020). El enlace citado de Penguin Random House corresponde a la edición en rústica (Random House Trade Paperbacks, 2021, ISBN 9780812984996); si se quiere que enlace e ISBN coincidan, usar uno u otro de forma consistente. Ver fuente
- Linehan, M. M., Korslund, K. E., Harned, M. S., Gallop, R. J., Lungu, A., Neacsiu, A. D., McDavid, J., Comtois, K. A., & Murray-Gregory, A. M. (2015). Dialectical behavior therapy for high suicide risk in individuals with borderline personality disorder: A randomized clinical trial and component analysis. JAMA Psychiatry, 72(5), 475-482. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2014.3039 Ver fuente
- DeCou, C. R., Comtois, K. A., & Landes, S. J. (2019). Dialectical behavior therapy is effective for the treatment of suicidal behavior: A meta-analysis. Behavior Therapy, 50(1), 60-72. https://doi.org/10.1016/j.beth.2018.03.009 Ver fuente
- Storebø, O. J., Stoffers-Winterling, J. M., Völlm, B. A., Kongerslev, M. T., Mattivi, J. T., Jørgensen, M. S., Faltinsen, E., Todorovac, A., Sales, C. P., Callesen, H. E., Lieb, K., & Simonsen, E. (2020). Psychological therapies for people with borderline personality disorder. Cochrane Database of Systematic Reviews, 5, CD012955. https://doi.org/10.1002/14651858.CD012955.pub2 Ver fuente
- Ponce de León, C. A., Brahm, C. M., Bustamante, F. V., Sabat, S. V., Labra, J. F. J., & Florenzano, R. U. (2017). Efectividad de la terapia conductual dialéctica en pacientes con trastorno de personalidad limítrofe en Santiago de Chile. Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría, 55(4), 231-238. Ver fuente
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