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Marcos relacionales: cómo el lenguaje organiza la experiencia

Una teoría con base experimental que describe cómo aprendemos a relacionar símbolos entre sí, y por qué esa capacidad explica tanto la riqueza de nuestra vida mental como buena parte del sufrimiento humano.

· 7 min de lectura · Equipo Mentis Viva

Marcos relacionales: cómo el lenguaje organiza la experiencia
Portada: Mentis Viva

Una palabra basta para apretar el pecho. Alguien menciona el nombre de una enfermedad, una fecha o una persona, y aparece una reacción completa: imágenes, recuerdos, un impulso de acercarse o de retirarse. La Teoría de los Marcos Relacionales, conocida por su sigla inglesa RFT, se dedica exactamente a eso: a explicar de manera funcional cómo el lenguaje llega a tener semejante poder sobre la experiencia psicológica.

Una explicación funcional del lenguaje humano

La propuesta nació dentro del análisis de la conducta y quedó formulada de manera sistemática en el volumen editado por Steven Hayes, Dermot Barnes-Holmes y Bryan Roche en 2001. Su idea central es que relacionar estímulos entre sí constituye una conducta aprendida, con una historia de reforzamiento identificable, igual que caminar o escribir. Lo distintivo del lenguaje humano es que esas relaciones se aplican de manera arbitraria: el vínculo lo establece el contexto social antes que las propiedades físicas de las cosas.

Un niño aprende que la palabra perro va con cierto animal, y de inmediato el camino inverso queda disponible: el animal evoca la palabra aunque ese sentido jamás se haya entrenado. Desde ahí las relaciones se combinan. Si A se relaciona con B y B con C, aparece por derivación un vínculo entre A y C. Cada palabra queda inserta en una red que crece sola, y esa red sostiene el pensamiento, la memoria verbal y la manera en que nos contamos quiénes somos.

Las relaciones viajan, y con ellas las funciones

El aporte más interesante para la clínica es lo que la RFT llama transformación de funciones. Cuando un estímulo adquiere cierta carga emocional, esa carga se distribuye por la red según la relación que lo une con los demás elementos. Un experimento de Michael Dougher y su equipo, publicado en 2007, lo mostró con claridad: tras entrenar a un grupo de adultos en relaciones de menor que y mayor que entre figuras abstractas, los investigadores asociaron una descarga leve solo a la figura intermedia. Al presentar las otras, la mayoría de los participantes mostró respuestas de conductancia de la piel más pequeñas ante la figura menor y más grandes ante la figura mayor, pese a que esta última se mantuvo siempre al margen del emparejamiento.

El hallazgo ordena algo que se observa a diario en consulta. Una persona puede sentir angustia intensa frente a una situación que vivió, y también frente a otra que solo imaginó o escuchó nombrar, siempre que ambas queden relacionadas dentro de su red verbal. El lenguaje transporta funciones, y eso explica por qué el malestar humano se extiende mucho más allá de lo que cada uno ha vivido en carne propia.

Publicación de Mentis Viva en Instagram sobre la teoría de los marcos relacionales
Publicación original en Instagram, 14 de enero de 2026.

Los tipos de marcos que usamos a diario

La teoría describe familias de relaciones que se aprenden temprano y después se aplican a cualquier contenido:

  • Coordinación: algo equivale a otra cosa. Es el marco que sostiene los nombres, las definiciones y buena parte de las autodescripciones.
  • Distinción: algo es diferente de otra cosa, y esa diferencia orienta la conducta.
  • Comparación: algo es mayor, mejor o más rápido que otra cosa. Aquí se juega gran parte de la autoevaluación.
  • Oposición: algo funciona como el contrario de otra cosa, como la calma respecto de la agitación.
  • Jerarquía: algo forma parte de un conjunto mayor, como cuando una emoción se vive en tanto parte de uno y el yo permanece más amplio que ella.
  • Temporalidad: algo ocurre antes o después, lo que permite planificar y también anticipar amenazas.
  • Causalidad: algo ocurre porque ocurrió otra cosa. Es la base de las explicaciones y de las reglas.

Estos marcos se combinan en redes amplias. Una regla tan breve como si me muestro vulnerable me van a dejar reúne temporalidad, causalidad y comparación en una sola frase, y desde ahí puede gobernar decisiones durante años.

Impacto clínico: creencias, reglas y flexibilidad

Yvonne Barnes-Holmes, Dermot Barnes-Holmes, Louise McHugh y Steven Hayes desarrollaron en 2004 las implicancias clínicas de este marco teórico. Su argumento es que los marcos relacionales, las redes que forman, las reglas verbales, la toma de perspectiva y la noción de sí mismo permiten una lectura funcional de la psicopatología, atenta a lo que la conducta hace en cada contexto más que a la categoría diagnóstica que la agrupa.

Las autodescripciones funcionan igual que el resto de la red. Soy una persona débil es una relación de coordinación entre un yo y un atributo, y suele llegar acompañada de comparaciones con otros y de reglas sobre qué corresponde hacer. Cuando esa frase se vive como una descripción literal del mundo, la conducta se estrecha y se repite. Cuando se observa como un evento mental que aparece y se va, se abre espacio para elegir.

A esa capacidad de sostener el rumbo hacia lo que importa mientras el contenido mental sigue apareciendo se la llama flexibilidad psicológica, y ocupa el centro de las terapias contextuales.

De la teoría a la sesión

El equipo de Carmen Luciano, en la Universidad de Almería, llevó este análisis al detalle de los ejercicios. En un estudio preliminar de 2011 con adolescentes en riesgo compararon dos protocolos de defusión: uno construido con relaciones deícticas, de perspectiva, y otro que sumó relaciones jerárquicas junto con la función de regular la propia conducta. El segundo protocolo produjo los cambios más relevantes, y estos mejoraron en el seguimiento a cuatro meses. Es un estudio pequeño y sus propios autores subrayan los límites, aunque señala un camino claro: saber qué relación entrena cada ejercicio permite afinarlo.

Esa línea de trabajo alimenta a la Terapia de Aceptación y Compromiso, que ordena sus procesos de aceptación, defusión, contacto con el presente, perspectiva de sí mismo, valores y acción comprometida en continuidad con esta lectura del lenguaje. Una revisión de metaanálisis publicada en 2020 por Andrew Gloster y colaboradores reunió veinte metaanálisis con cien tamaños de efecto controlados y 12.477 participantes, con resultados favorables en ansiedad, depresión, consumo de sustancias, dolor y cuadros transdiagnósticos.

Qué respalda hoy la evidencia

La RFT es, ante todo, un programa de investigación básica cuyos estudios de laboratorio se acumulan desde comienzos de los años noventa. Un análisis de citas realizado por Simon Dymond y su equipo en 2010 identificó 174 artículos publicados entre 1991 y 2008, de los cuales 62 correspondían a estudios empíricos, con un crecimiento sostenido a partir de la aparición del libro fundacional en 2001. El mismo trabajo observó que la investigación se concentraba en adultos con desarrollo típico y en el marco de coordinación. Un segundo análisis de citas, publicado en 2017 por Martin O'Connor, Lynn Farrell, Anita Munnelly y Louise McHugh, extendió esa revisión al período 2009 a 2016.

Conviene leer estos datos con calma. La teoría cuenta con respaldo experimental serio en sus procesos básicos y sigue en desarrollo, con investigación pendiente sobre todo en poblaciones clínicas y en marcos más complejos. Lo relevante para quien consulta es que existe un modelo del lenguaje capaz de explicar por qué las palabras pesan tanto, y que ese modelo orienta intervenciones evaluadas con método.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Teoría de los Marcos Relacionales en palabras simples?

Es una explicación de cómo aprendemos a relacionar unas cosas con otras a través del lenguaje: que una palabra equivale a un objeto, que algo es mayor que otra cosa o que viene después. Esas relaciones se combinan en redes, y por eso una palabra puede despertar emociones parecidas a las de la situación real.

¿Qué relación tiene con la Terapia de Aceptación y Compromiso?

Es la base de investigación básica sobre la que se apoya la Terapia de Aceptación y Compromiso. Explica por qué resulta útil trabajar la relación que una persona establece con sus pensamientos. Puedes leer más en nuestra página sobre terapia ACT.

¿Hace falta entender esta teoría para iniciar un proceso terapéutico?

Basta con llegar a la primera sesión. Es un modelo dirigido a quienes investigan y a quienes ejercen la clínica, y en consulta se traduce en conversaciones y ejercicios sencillos. Puedes conocer al equipo en el centro y revisar los valores de consulta.

En Mentis Viva trabajamos desde los enfoques contextuales, y esta manera de entender el lenguaje está presente en cómo conversamos con cada persona que consulta. Si te interesa explorarlo en un espacio propio, puedes escribirnos con calma y revisar juntos qué alternativa te acomoda.

Fuentes

  1. Hayes, S. C., Barnes-Holmes, D., & Roche, B. (Eds.). (2001). Relational frame theory: A post-Skinnerian account of human language and cognition. Springer US. https://doi.org/10.1007/b108413 Ver fuente
  2. Dougher, M. J., Hamilton, D. A., Fink, B. C., & Harrington, J. (2007). Transformation of the discriminative and eliciting functions of generalized relational stimuli. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 88(2), 179-197. https://doi.org/10.1901/jeab.2007.45-05 Ver fuente
  3. Barnes-Holmes, Y., Barnes-Holmes, D., McHugh, L., & Hayes, S. C. (2004). Relational frame theory: Some implications for understanding and treating human psychopathology. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 4(2), 355-375. Ver fuente
  4. Luciano, C., Ruiz, F. J., Vizcaíno Torres, R. M., Sánchez Martín, V., Gutiérrez Martínez, O., & López López, J. C. (2011). A relational frame analysis of defusion interactions in Acceptance and Commitment Therapy: A preliminary and quasi-experimental study with at-risk adolescents. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 11(2), 165-182. Ver fuente
  5. Dymond, S., May, R. J., Munnelly, A., & Hoon, A. E. (2010). Evaluating the evidence base for relational frame theory: A citation analysis. The Behavior Analyst, 33(1), 97-117. https://doi.org/10.1007/BF03392206 Ver fuente
  6. O'Connor, M., Farrell, L., Munnelly, A., & McHugh, L. (2017). Citation analysis of relational frame theory: 2009-2016. Journal of Contextual Behavioral Science, 6(2), 152-158. https://doi.org/10.1016/j.jcbs.2017.04.009 Ver fuente
  7. Gloster, A. T., Walder, N., Levin, M. E., Twohig, M. P., & Karekla, M. (2020). The empirical status of acceptance and commitment therapy: A review of meta-analyses. Journal of Contextual Behavioral Science, 18, 181-192. https://doi.org/10.1016/j.jcbs.2020.09.009 Ver fuente

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