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El asombro según Dacher Keltner: una emoción que nos conecta

Durante tres décadas, Dacher Keltner ha estudiado emociones que suelen pasar inadvertidas. Su trabajo sugiere que el asombro cumple un papel central en el bienestar y en la vida compartida.

· 6 min de lectura · Equipo Mentis Viva

El asombro según Dacher Keltner: una emoción que nos conecta
Portada: Mentis Viva

Hay experiencias breves que dejan una huella larga. La cordillera despejada después de varios días grises, una pieza de música que abre espacio en el pecho, la mirada de alguien que acaba de nacer. Duran segundos y reorganizan algo por dentro. La psicología contemporánea le puso nombre a ese estado y, desde hace tres décadas, un investigador lo convirtió en un programa científico riguroso.

Quién es Dacher Keltner

Dacher Keltner es profesor de psicología en la Universidad de California, Berkeley, y director fundador del Greater Good Science Center. Su carrera se ha concentrado en un conjunto de emociones que durante mucho tiempo permaneció en los márgenes de la investigación clínica: la compasión, la gratitud y, de manera muy especial, el asombro. Son estados que amplían la experiencia y que sostienen la vida compartida.

El giro que propuso tiene una lógica clara. Buena parte de la psicología del siglo veinte se organizó alrededor del sufrimiento y de las emociones que señalan peligro, algo enteramente razonable dada la urgencia clínica. El aporte de Keltner consistió en mostrar que las emociones positivas admiten el mismo rigor metodológico: se pueden inducir en laboratorio, medir en el cuerpo y observar en la conducta.

Qué nombra la palabra asombro en psicología

En 2003, junto al psicólogo Jonathan Haidt, Keltner propuso una definición que todavía ordena el campo. El asombro surge frente a algo que percibimos como vasto, sea por su tamaño, su complejidad, su belleza o su significado, y que además exige acomodar nuestros esquemas mentales para poder abarcarlo. Esa segunda condición resulta decisiva, porque pone a la mente a reorganizarse.

Los autores describieron además cinco matices que tiñen la experiencia y explican por qué el asombro se vive distinto según el contexto: la amenaza, la belleza, la habilidad excepcional, la virtud y lo sobrenatural. Un acantilado en plena tormenta y el gesto generoso de un desconocido pertenecen a la misma familia emocional, y aun así se sienten de maneras muy diferentes.

Publicación de Mentis Viva en Instagram sobre dacher keltner, el asombro y las emociones positivas
Publicación original en Instagram, 23 de junio de 2026.

El yo pequeño y el giro hacia los demás

En 2015, Paul Piff, Keltner y su equipo publicaron cinco estudios con 2.078 participantes que apuntan a un mecanismo concreto. Las personas con mayor disposición a experimentar asombro se mostraron más generosas en un juego económico, por encima de lo que explicaban otras emociones prosociales como la compasión.

Los experimentos posteriores fueron más allá. Inducir asombro aumentó la toma de decisiones éticas, la generosidad y los valores prosociales. En el estudio más recordado, los participantes se detuvieron un minuto frente a un bosque de árboles muy altos y luego prestaron más ayuda a un desconocido ante un percance menor. Los análisis de mediación sugieren que el camino pasa por lo que los autores llaman el yo pequeño: la sensación de ocupar un lugar modesto dentro de algo mayor.

Lo que muestra la evidencia sobre bienestar y salud

En 2023, Maria Monroy y Keltner reunieron la literatura disponible en un modelo de cinco procesos: cambios neurofisiológicos, menor foco en uno mismo, mayor relacionalidad prosocial, mayor integración social y un sentido de significado más amplio. Ese modelo les permitió explicar por qué la naturaleza, la música, la contemplación espiritual y el movimiento colectivo aparecen una y otra vez asociados al bienestar.

Un ensayo con sesenta adultos mayores llevó estas ideas a la vida cotidiana. Durante ocho semanas, los participantes salieron a caminar quince minutos por semana y a la mitad se le pidió orientar la atención hacia aquello que pudiera sorprenderlos. Quienes caminaron con esa instrucción reportaron más asombro y más emociones prosociales, su sonrisa se volvió más amplia en las fotografías y su propia figura fue ocupando cada vez menos espacio en las imágenes que tomaban. Las medidas globales de ansiedad, depresión y satisfacción vital se mantuvieron estables en ambos grupos.

El paso siguiente llegó en 2025 con un ensayo clínico aleatorizado en personas con COVID prolongado. Una intervención breve de asombro, entregada en sesiones sincrónicas en línea, mostró mejoras significativas en estrés, síntomas depresivos y bienestar frente al grupo control, con tamaños de efecto entre medianos y grandes. En ansiedad, ambos grupos evolucionaron de manera comparable. Se trata de una muestra pequeña y conviene leerla como un primer resultado prometedor.

Compasión y gratitud: emociones que se cultivan

El asombro convive con otras dos emociones que Keltner ha estudiado de cerca. La compasión cuenta hoy con programas de entrenamiento evaluados en ensayos controlados: un metaanálisis de 2017 que reunió veintiún estudios y 1.285 participantes encontró efectos moderados sobre compasión, autocompasión, atención plena, bienestar y síntomas de depresión y ansiedad. Los propios autores subrayan que la mayoría de esas muestras fue pequeña y que el campo avanza hacia estudios de mayor escala.

En Chile ya existen instrumentos validados para medir estas variables. La Self-Compassion Scale fue adaptada y validada en estudiantes de medicina y médicos chilenos en 2023, lo que facilita evaluar procesos de cambio con criterios locales. Sobre esa base, varias prácticas resultan accesibles en el día a día.

  • Caminar quince minutos por semana con la atención puesta en lo amplio, lo antiguo o lo inesperado, tal como propone el protocolo de caminatas de asombro.
  • Detenerse ante la belleza moral: gestos de valentía, generosidad o integridad en otras personas.
  • Registrar por escrito una experiencia de la semana que haya costado abarcar, describiendo qué ocurrió en el cuerpo mientras sucedía.
  • Buscar música, arte o paisajes que amplíen la escala habitual de la experiencia, con calma y con tiempo disponible.
  • Compartir el relato de esas experiencias con alguien cercano, porque el asombro se sostiene mejor cuando se conversa.

Estas prácticas funcionan como complemento del cuidado de la salud mental. Su valor reside en la regularidad más que en la intensidad, y conviene ajustarlas al momento vital de cada persona.

El asombro en clave de terapias contextuales

Las terapias contextuales comparten un punto de partida con la investigación de Keltner: el foco está puesto en la relación que cada persona establece con su experiencia y en las acciones que le dan dirección a su vida. La Terapia de Aceptación y Compromiso trabaja la flexibilidad psicológica y el contacto con los valores, la Terapia Centrada en la Compasión cultiva de manera explícita el sistema de calma y afiliación, y la Terapia Dialéctico Conductual entrena habilidades de regulación emocional y efectividad interpersonal.

Dentro de ese marco, el asombro aporta algo propio. Ofrece una vía directa para ampliar la perspectiva cuando el pensamiento se vuelve estrecho y repetitivo, y suele abrir el acceso a valores que estaban momentáneamente fuera de foco. Un terapeuta puede incorporarlo como experiencia a explorar, siempre dentro de un plan de trabajo que responda a la historia particular de cada consultante.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el asombro en psicología?

Es una emoción que aparece frente a algo percibido como vasto y que además exige ajustar los esquemas mentales para comprenderlo. Keltner y Haidt lo definieron así en 2003 y desde entonces se estudia en laboratorio, en la vida cotidiana y en contextos clínicos. Cinco matices explican sus variantes: la amenaza, la belleza, la habilidad excepcional, la virtud y lo sobrenatural.

¿Cómo cultivar el asombro en la vida diaria?

Las caminatas breves con la atención orientada hacia lo amplio o lo inesperado, la música, el arte, la naturaleza y el registro escrito de esas experiencias son vías ya estudiadas. La evidencia sugiere que la regularidad pesa más que la intensidad. Si prefieres trabajarlo con acompañamiento profesional, puedes conocer al equipo en nuestro centro.

¿Puede el asombro formar parte de una terapia?

Sí, como un recurso dentro de un plan terapéutico más amplio. En enfoques contextuales como ACT, DBT y CFT se integra al trabajo con valores, regulación emocional y compasión, siempre ajustado a cada historia personal. Puedes revisar modalidades y aranceles en precios.

Keltner sostiene que el asombro está más cerca de lo que suponemos y que se cultiva con atención y con tiempo. Si atraviesas un momento en que la perspectiva se ha vuelto estrecha, conversarlo con un profesional puede ayudarte a ordenar el panorama. En Mentis Viva trabajamos desde enfoques contextuales y estamos disponibles para acompañarte cuando lo estimes oportuno.

Fuentes

  1. Keltner, D., & Haidt, J. (2003). Approaching awe, a moral, spiritual, and aesthetic emotion. Cognition and Emotion, 17(2), 297-314. https://doi.org/10.1080/02699930302297 Ver fuente
  2. Piff, P. K., Dietze, P., Feinberg, M., Stancato, D. M., & Keltner, D. (2015). Awe, the small self, and prosocial behavior. Journal of Personality and Social Psychology, 108(6), 883-899. https://doi.org/10.1037/pspi0000018 Ver fuente
  3. Monroy, M., & Keltner, D. (2023). Awe as a pathway to mental and physical health. Perspectives on Psychological Science, 18(2), 309-320. https://doi.org/10.1177/17456916221094856 Ver fuente
  4. Sturm, V. E., Datta, S., Roy, A. R. K., Sible, I. J., Kosik, E. L., Veziris, C. R., Chow, T. E., Morris, N. A., Neuhaus, J., Kramer, J. H., Miller, B. L., Holley, S. R., & Keltner, D. (2022). Big smile, small self: Awe walks promote prosocial positive emotions in older adults. Emotion, 22(5), 1044-1058. https://doi.org/10.1037/emo0000876 Ver fuente
  5. Monroy, M., Amster, M., Eagle, J., Zerwas, F. K., Keltner, D., & López, J. E. (2025). Awe reduces depressive symptoms and improves well-being in a randomized-controlled clinical trial. Scientific Reports, 15(1), 16453. https://doi.org/10.1038/s41598-025-96555-w Ver fuente
  6. Kirby, J. N., Tellegen, C. L., & Steindl, S. R. (2017). A meta-analysis of compassion-based interventions: Current state of knowledge and future directions. Behavior Therapy, 48(6), 778-792. https://doi.org/10.1016/j.beth.2017.06.003 Ver fuente
  7. Villalón López, F. J., Escaffi-Schwarz, M., & Correa Matus, M. E. (2023). Validación del instrumento Self-Compassion Scale para valoración de la autocompasión en estudiantes y médicos en Chile. Revista Médica de Chile, 151(2), 160-169. https://doi.org/10.4067/s0034-98872023000200160 Ver fuente

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