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Terapia para la ansiedad, online en todo Chile

La ansiedad no se apaga con un interruptor. Se trabaja cambiando la relación que tienes con ella, y eso sí se puede aprender.

Persona escribiendo con calma en un cuaderno junto a una taza
ModalidadOnline, todo Chile
Duración50 minutos
EnfoqueTerapia ACT

Cuándo la ansiedad deja de ser normal

Sentir ansiedad no es un problema. Es un sistema de alarma que llevamos puesto hace cientos de miles de años y que, la mayor parte del tiempo, hace bien su trabajo: te pone alerta antes de una prueba, te hace revisar dos veces si cerraste la puerta.

El problema aparece cuando la alarma deja de calibrar. Cuando suena por cosas que no son amenazas, cuando no se apaga después de que pasó el peligro, o cuando el esfuerzo por evitar que suene empieza a achicarte la vida.

Señales de que vale la pena consultar

  • Preocupación difícil de controlar la mayoría de los días, durante semanas.
  • Tensión muscular, mandíbula apretada, dolores de cabeza o de estómago sin causa médica.
  • Cuesta dormirte porque la cabeza no para, o despiertas de madrugada con el pecho apretado.
  • Empezaste a evitar cosas: reuniones, manejar, viajar, hablar en público, salir.
  • Irritabilidad o cansancio que no se explica por lo que hiciste en el día.
  • Crisis de pánico: episodios súbitos de miedo intenso con palpitaciones, ahogo o sensación de que algo terrible va a pasar.

Ninguna de estas señales por sí sola es un diagnóstico. Pero si te reconociste en varias y llevan tiempo, es razón suficiente para consultar. No hay que estar mal del todo para pedir ayuda.

Mientras más te esfuerzas por no pensar en algo, más presente está.

Por qué no partimos por eliminarla

El primer impulso de casi todos —y de muchos tratamientos— es hacer que la ansiedad desaparezca. El problema es que pelear contra ella suele alimentarla: mientras más te esfuerzas por no pensar en algo, más presente está. Y las estrategias que dan alivio inmediato —evitar, revisar, distraerse, pedir tranquilización— funcionan por unos minutos y le enseñan al cerebro que ahí había un peligro real.

Desde ACT trabajamos en otra dirección. En vez de gastar la energía en apagar la alarma, aprendes a llevarla contigo mientras haces lo que te importa. Suena contraintuitivo, y lo es. Pero es lo que la evidencia respalda, y es lo que hace que la ansiedad deje de gobernar las decisiones.

Cómo es el proceso

  • Entender tu ansiedad en concreto: cuándo aparece, qué la dispara, qué haces cuando llega y qué te cuesta eso.
  • Aprender a notar los pensamientos ansiosos sin quedar enganchado en ellos.
  • Recuperar lo que la evitación te fue quitando, en pasos que puedas sostener.
  • Clarificar qué te importa de verdad, para que las decisiones las tomes desde ahí y no desde el miedo.

Cómo es la primera sesión

La primera hora no es un examen. Nadie te va a pedir que expliques tu ansiedad ordenada ni que llegues con una lista de lo que te pasa. Si supieras explicarla bien, probablemente no estarías buscando hora.

Parte por lo obvio: qué te trajo, desde cuándo, qué estaba pasando en tu vida cuando esto empezó a molestarte de verdad. Después baja a lo concreto. En qué momentos del día aparece. Qué haces cuando aparece: revisar el celular, llamar a alguien, salir de la reunión, quedarte en la casa. Y una pregunta que casi nadie se hace solo: qué dejaste de hacer por ella.

La pregunta útil no es cuánta ansiedad tienes, sino qué dejaste de hacer por ella.

La sesión individual dura cincuenta minutos y cuesta $44.990. En los últimos minutos se conversa qué tendría sentido trabajar y con qué frecuencia. Si prefieres pensarlo antes de seguir, se piensa. No se firma nada ni se compra un paquete de sesiones.

Lo que pasa entre una sesión y otra

La terapia ocupa cincuenta minutos a la semana. Los otros seis días son donde la ansiedad efectivamente ocurre: el lunes en la mañana, el mail sin responder, el auto en la carretera, la noche a las tres. Por eso el trabajo no se queda dentro de la videollamada.

Entre sesiones suele quedar algo acordado y chico. Anotar en qué momento apareció y qué estabas haciendo justo antes. Quedarte un poco más en una situación que hasta ahora cortabas apenas empezaba. Notar el pensamiento sin ponerte a discutir con él. Nada de esto se hace de memoria: se define en la sesión, con nombre y apellido, para tu semana y no para una semana genérica.

No son tareas de colegio y no se revisan como tal. Llegar sin haber hecho nada también es información. Casi siempre significa que el paso acordado era demasiado grande, y entonces se achica hasta que sea posible.

Cómo prepararse para la videollamada

Lo técnico importa menos de lo que uno cree. Lo que de verdad cambia la sesión es la privacidad: si hay alguien al otro lado de la puerta, vas a hablar a media voz y vas a dejar afuera justo lo que costaba decir. Un auto estacionado es una sala de terapia perfectamente válida y mucha gente la usa.

  • Un lugar donde puedas hablar en voz alta sin que te escuchen.
  • Audífonos si hay más gente en la casa. Sirven para ti y para lo que no quieres que se oiga.
  • Cinco minutos antes y cinco después. Salir de la sesión directo a una reunión deja la conversación a medio cerrar.
  • Agua a mano y el celular en silencio, sobre todo si el tema del día es difícil.
  • Si se corta la señal, se vuelve a llamar y se retoma donde quedó.

Si no calzas con quien te atiende

Puede pasar y no siempre es un problema de competencia. A veces es el estilo, el tono, la sensación de que estás explicando lo mismo por tercera vez y no llega. En ansiedad esto pesa más que en otros motivos de consulta, porque buena parte del trabajo consiste en acercarse a cosas incómodas, y eso no se hace con alguien en quien no confías.

Lo primero es decirlo en la sesión, aunque incomode. Mucha gente con ansiedad lleva años tragándose ese tipo de comentario para no quedar mal, y ahí mismo suele aparecer material que sirve. Si aun así no calza, se puede pedir cambio de psicólogo dentro del equipo. No hay que dar explicaciones largas ni justificar la decisión.

Cambiar de terapeuta no borra lo andado. Lo que ya entendiste sobre cómo funciona tu ansiedad se lo llevas puesto, y la persona que te reciba parte desde ahí, no desde cero.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en notarse una mejoría?

Depende de cada caso y nadie serio puede darte un número antes de conocerte. Lo que sí suele pasar primero es que cambia la relación con la ansiedad —la reconoces antes, te asusta menos— y recién después baja su intensidad.

¿Necesito medicamentos?

No somos quienes lo determinamos: la indicación de fármacos la hace un médico o psiquiatra. La psicoterapia sirve por sí sola en muchos casos y también acompaña bien a un tratamiento farmacológico cuando existe.

¿Sirve la terapia online para las crisis de pánico?

Sí. Buena parte del trabajo es aprender qué hacer cuando la crisis llega, y eso se practica igual por videollamada.

¿Y si no sé explicar lo que me pasa?

Es lo más común. Llegar sin las palabras ordenadas no es un obstáculo: ponerle nombre a lo que te pasa es parte del trabajo, no un requisito para empezarlo.

¿Con qué frecuencia son las sesiones?

Lo habitual al principio es una vez por semana. Con menos frecuencia que eso cuesta darle continuidad al trabajo entre sesiones. Más adelante muchos procesos pasan a cada dos semanas y luego a controles espaciados. La frecuencia se conversa contigo, no viene fijada de antemano.

¿Cuánto cuesta una sesión?

La sesión individual dura cincuenta minutos y cuesta $44.990. La modalidad de pareja o familiar cuesta $54.990 y la grupal $14.990. No hay costo de inscripción ni cobro por evaluación inicial: la primera hora vale lo mismo que las demás.

¿Se atiende solo online o también presencial?

Sí. Atendemos por videollamada en todo Chile y también de forma presencial en Santiago. Escríbenos por WhatsApp y coordinamos la modalidad que te acomode.

¿Qué pasa si necesito mover o cancelar la hora?

Si necesitas mover la hora, avísanos con al menos 24 horas de anticipación y la reagendamos sin costo. Con menos de 24 horas, o si no llegas y no avisas, la sesión puede cobrarse completa.

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Escríbenos por WhatsApp y coordinamos tu primera sesión. Responder no te compromete a nada.

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