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Psicólogo online en todo Chile

Terapia por videollamada con especialistas formados en ACT y DBT. La misma profundidad que una sesión presencial, sin depender de dónde vivas.

Dos personas riendo juntas al aire libre
ModalidadOnline, todo Chile
Duración50 minutos
Valor$44.990

Terapia online, sin recortes

La terapia online no es una versión reducida de la presencial. Es la misma conversación, con el mismo profesional y el mismo método, sostenida por videollamada. La investigación de las últimas dos décadas es consistente en esto: para la mayoría de los motivos de consulta, los resultados son equivalentes.

Lo que cambia es el acceso. Ya no importa si vives en Santiago, en Puerto Varas o en un pueblo donde no hay psicólogos con formación en terapias contextuales. Tampoco importa si tu trabajo no te deja moverte a media tarde.

El sufrimiento no es una falla que haya que reparar. Es parte de estar vivo.

Cómo trabajamos

En Mentis Viva partimos de una idea poco habitual: el sufrimiento no es una falla que haya que reparar, es parte de estar vivo. La terapia no promete eliminarlo. Promete algo más honesto y más útil: cambiar la manera en que te relacionas con lo difícil, para que la energía que hoy se va en pelear contra tus propias emociones quede disponible para construir una vida que valga la pena.

Trabajamos con enfoques contextuales, ambos basados en evidencia:

  • ACT (terapia de aceptación y compromiso): aprender a estar presente con lo que duele sin luchar contra ello, e identificar qué te importa de verdad para dar pasos concretos hacia allá.
  • DBT (terapia dialéctico-conductual): habilidades concretas de regulación emocional, tolerancia al malestar y relaciones interpersonales, especialmente útiles cuando las emociones llegan con mucha intensidad.

Qué necesitas para empezar

  • Un teléfono o computador con cámara y micrófono.
  • Conexión estable a internet.
  • Cincuenta minutos en un lugar donde puedas hablar sin que te escuchen.

Ese último punto es el que más se subestima. No necesitas una oficina: mucha gente hace terapia desde el auto estacionado o con audífonos en una pieza. Lo que importa es que puedas decir lo que tengas que decir sin editarte.

Cómo es la primera sesión

La primera hora es para entender qué te trae, qué has intentado antes y qué te gustaría que fuera distinto. No hay que llegar con el problema ordenado ni saber explicarlo bien: eso es parte del trabajo. Al final de esa sesión vas a tener una idea clara de cómo seguiría el proceso, y la libertad de decidir si quieres seguirlo.

El lugar desde donde te conectas

La cámara resuelve la distancia, no la privacidad. Esa parte es tuya y conviene resolverla antes: una sesión hablando a medias, por miedo a que alguien escuche del otro lado de la puerta, rinde poco.

Sirve un dormitorio con la puerta cerrada. Sirve el auto estacionado. Sirven los audífonos, sobre todo si la casa está llena. Si vives con más gente, avisar que vas a estar ocupado una hora evita la interrupción a los veinte minutos, que suele ser justo cuando aparece lo importante.

Una hora sin interrupciones es parte del encuadre, no un lujo.

Lo técnico se resuelve el día anterior y no dos minutos antes: probar cámara y micrófono, dejar el computador enchufado, cerrar lo que esté descargando. Y tener el teléfono a mano, porque si la señal se cae la sesión puede seguir por ahí sin perder la conversación.

Conviene también dejar cinco minutos antes y cinco después. Pasar de la reunión de trabajo a la sesión y de la sesión a la reunión siguiente deja todo a medio procesar.

Qué pasa entre una sesión y otra

El trabajo no ocurre solo en los cincuenta minutos. Ocurre sobre todo en los seis días siguientes, cuando aparece la misma situación de siempre y esta vez la miras con un poco más de distancia.

Por eso muchas sesiones terminan con algo concreto para observar durante la semana. No es tarea escolar y no hay nota. Suele ser registrar en qué momento apareció la ansiedad, o probar una respuesta distinta en una conversación que se repite, o simplemente fijarse en qué estabas haciendo cuando el día se puso pesado.

Hay semanas en que no se hace nada de eso. Se conversa igual, y ese olvido también dice algo. Nadie te va a pedir cuentas.

Del otro lado de la pantalla también pasan cosas entre una hora y la siguiente: tu psicólogo o psicóloga revisa lo trabajado y prepara la sesión que viene. Ese tiempo está incluido en el valor de la hora y no se cobra aparte.

Cómo se sabe si está funcionando

Casi nunca hay un antes y un después. Los cambios suelen ser más discretos: te demoras menos en volver de una discusión, dejas de postergar una llamada, notas la emoción llegando en vez de darte cuenta tres horas más tarde.

El malestar tampoco baja siempre primero. A veces al principio incomoda más, porque se empieza a mirar de frente algo que llevaba años puesto de lado. Eso no significa por sí solo que el proceso vaya bien ni que vaya mal, y por eso conviene revisarlo en voz alta cada cierto tiempo en vez de sacar la cuenta en silencio.

Preguntar si esto está sirviendo es parte del trabajo, no una interrupción.

Preguntarlo directamente en sesión es legítimo. Si la respuesta honesta es que no se está moviendo nada, ahí se decide qué hacer: cambiar el foco, ajustar el ritmo, derivar a otro profesional o cerrar el proceso. Ninguna de esas salidas es un fracaso, y todas son mejores que seguir asistiendo por inercia.

Si no calzas con tu terapeuta

Pasa. No todo el mundo se entiende con todo el mundo, y la formación de un profesional no garantiza que la conversación fluya contigo.

Lo primero es decirlo. Muchas veces lo que se siente como falta de química es algo puntual: un comentario que cayó mal, un ritmo que no calza, la sensación de que no se está hablando de lo que importa. Nombrarlo en sesión destraba más de lo que uno espera, y además es material de trabajo.

  • Sales de la sesión sintiendo que no se habló de lo que ibas a hablar.
  • Te descubres eligiendo qué contar para no incomodar al terapeuta.
  • Las respuestas te suenan a manual y no a alguien escuchándote.
  • Llevas varias semanas pensando en no volver y no lo has dicho.

Si aun así no calza, puedes pedir cambio de profesional escribiendo por WhatsApp. No hay que explicar razones ni pedir permiso, y no queda mal con nadie. Cambiar en la sesión tres es más sano que sostener seis meses de conversación educada.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta?

$44.990 por sesión de 50 minutos. Los valores están publicados en la página de precios, sin costos ocultos ni matrícula. No trabajamos con Fonasa ni isapres.

¿La terapia online funciona igual que la presencial?

Para la mayoría de los motivos de consulta, sí. La evidencia acumulada muestra resultados equivalentes en ansiedad, depresión y estrés. Hay cuadros donde se recomienda atención presencial o coordinada con otros profesionales, y si ese es tu caso te lo vamos a decir en la primera sesión.

¿Desde qué parte de Chile puedo atenderme?

Desde cualquiera. Atendemos por videollamada en todo el país, incluidas zonas donde no hay oferta de terapias contextuales.

¿Cuánto dura cada sesión?

Cincuenta minutos.

¿Cada cuánto son las sesiones?

Lo habitual es una vez por semana al principio, y espaciarlas a medida que avanza el proceso. Se define contigo, no es una regla fija.

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Depende del motivo de consulta y de cada persona. Nadie serio puede darte un número antes de conocerte, y desconfía de quien lo haga.

¿Puedo cambiar de psicólogo si no me siento cómodo?

Sí, y no tienes que justificarlo. Escríbenos por WhatsApp y coordinamos el cambio. Si te sientes capaz de conversarlo antes en sesión, suele servir, porque a veces lo que incomoda se puede trabajar. Pero no es un requisito.

¿Qué pasa si se corta el internet en medio de la sesión?

Se retoma. Lo habitual es esperar un momento a que vuelva la conexión y, si no vuelve, seguir por teléfono con el tiempo que quede. Ten el celular cerca antes de empezar y quedará resuelto en un minuto.

¿Puedo hacer la sesión desde el trabajo o desde el auto?

Puedes, siempre que estés solo y nadie escuche. Muchas personas se conectan desde el auto estacionado justamente por eso. Lo que no funciona es una oficina compartida o un espacio donde tengas que medir cada palabra.

¿Qué pasa si necesito mover o cancelar la hora?

Si necesitas mover la hora, avísanos con al menos 24 horas de anticipación y la reagendamos sin costo. Con menos de 24 horas, o si no llegas y no avisas, la sesión puede cobrarse completa.

Da el primer paso

Escríbenos por WhatsApp y coordinamos tu primera sesión. Responder no te compromete a nada.

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