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Terapia de pareja, online en todo Chile

No se trata de definir quién tiene la razón. Se trata de entender qué se repite y por qué duele tanto cada vez.

Dos manos tomadas sobre un fondo claro
ModalidadOnline, todo Chile
Duración50 minutos
EnfoqueTerapia de pareja

Cuándo consultar en pareja

Casi nunca se llega por una pelea. Se llega por la número doscientos, que es igual a las anteriores y ya nadie recuerda cómo empezó.

  • La misma discusión vuelve una y otra vez, con distintos disfraces.
  • Conversaciones que se evitan porque se sabe cómo terminan.
  • Distancia que fue creciendo sin que hubiera un hecho puntual.
  • Una crisis concreta: una infidelidad, una decisión sobre hijos, una mudanza, una pérdida.
  • Uno de los dos está pensando en terminar y el otro no lo sabe.

Qué se trabaja

La mayoría de las parejas no discute por el tema del que discute.

El trabajo parte por mapear el ciclo: qué gatilla a cada uno, qué hace cada uno cuando se siente atacado, y cómo esas dos reacciones se alimentan entre sí hasta que la conversación original desaparece.

Desde ahí se entrena algo concreto: poder decir lo que duele sin acusar, y poder escucharlo sin defenderse. Suena simple y es lo más difícil que hay.

Qué no es

La terapia de pareja no es un juicio con un árbitro. El terapeuta no está para decidir quién tiene razón, y si en algún momento alguno siente que hay un bando, eso hay que decirlo en la sesión: es material de trabajo, no un accidente.

Cómo es la primera sesión

La primera sesión es con los dos. Se parte por lo más incómodo y lo más útil: qué los trajo ahora y no hace un año. Casi siempre hay algo que cambió de nivel hace poco, aunque el problema venga de antes.

Cada uno cuenta su versión sin que el otro tenga que corregirla en el momento. Van a sonar distintas, incluso sobre hechos que los dos vivieron. Esa diferencia no se resuelve en la primera hora ni se somete a votación: se deja anotada, porque suele ser el primer indicio de cómo se están escuchando.

Contar la historia frente a alguien que no la conoce obliga a decirla completa. Muchas parejas escuchan ahí cosas que llevaban años sin decirse.

También se pregunta lo práctico: cuánto tiempo llevan, si viven juntos, si hay hijos, si hubo intentos anteriores de conversar esto, si alguno tiene una separación sobre la mesa. Hacia el final se acuerda un encuadre: cada cuánto se van a ver, con qué se empieza y qué queda para después. Si a alguno de los dos ese acuerdo no le acomoda, ese es el momento de plantearlo.

Qué pasa entre una sesión y otra

La semana siguiente a la primera sesión suele ser rara. A veces hay una tregua que no venía de un acuerdo sino del alivio de haber puesto el tema en otro lugar. A veces pasa lo contrario: la conversación de la sesión sigue en la casa, sin terapeuta, y termina donde terminan siempre.

Por eso una parte del encuadre es qué se hace con lo que quedó abierto. Un acuerdo frecuente es no continuar en la casa la conversación que quedó a medias en la sesión y traerla de vuelta la semana siguiente. No siempre resulta. Cuando no resulta, eso mismo se revisa: qué pasó, en qué minuto se volvió a encender, quién se retiró primero.

A veces se propone observar algo concreto durante la semana, sin intervenir: a qué hora del día empiezan las discusiones, qué estaba ocurriendo diez minutos antes, cuánto rato pasa hasta que alguno vuelve a hablar. No es una tarea que se aprueba o se reprueba.

Cómo se nota que algo se está moviendo

No se mide por la cantidad de peleas. Una pareja puede discutir lo mismo y estar en un lugar distinto, y otra puede dejar de discutir simplemente porque dejó de hablar. Las señales suelen ser más chicas:

  • La misma discusión aparece, pero se corta antes de llegar al final de siempre.
  • Alguno logra nombrar el ciclo mientras está ocurriendo, aunque igual ocurra.
  • Vuelven a aparecer temas que estaban archivados hacía años.
  • Después de una pelea, el silencio dura horas y no días.
  • Se pueden decir cosas incómodas sin que la conversación se convierta en un recuento de agravios.

Si pasan un par de meses y ninguno de los dos reconoce algo así, corresponde ponerlo sobre la mesa en la sesión. Que el proceso no esté resultando es información y se trabaja como tal.

Lo práctico de la videollamada

Conviene elegir un horario en que ninguno tenga que salir corriendo después. Una sesión de pareja termina seguido con algo abierto, y pasar directo de ahí a una reunión o a buscar a los niños deja esa conversación en el peor lugar posible.

Si hay hijos en la casa, vale la pena resolver antes con quién quedan durante esos 50 minutos. Interrumpir dos veces la sesión para atender algo no es un detalle logístico: el tema que se estaba tocando rara vez vuelve al mismo punto.

Un solo dispositivo en una mesa, a una distancia donde se vean los dos, funciona mejor que dos pantallas separadas en la misma casa. El terapeuta necesita ver lo que pasa entre ustedes, no solo lo que cada uno dice, y buena parte de eso ocurre cuando uno de los dos está hablando y el otro escucha.

La sesión de pareja cuesta $54.990, dura cincuenta minutos y participan los dos. Puedes ver todos los valores y modalidades.

Preguntas frecuentes

¿Tenemos que conectarnos los dos desde el mismo lugar?

Es lo preferible, pero se puede desde dispositivos distintos si la situación lo requiere. Lo importante es que ambos puedan hablar con privacidad.

¿Sirve si uno de los dos no quiere ir?

Si uno asiste obligado, el proceso rara vez avanza. En ese caso suele ser más útil que quien sí quiere empiece un proceso individual.

¿La terapia de pareja siempre busca que sigan juntos?

No. El objetivo es que la decisión que tomen sea clara y no por desgaste. A veces eso significa seguir y a veces significa separarse mejor.

¿Cuánto cuesta?

$54.990 la sesión de 50 minutos, con ambos participantes.

¿Podemos tener sesiones por separado dentro del proceso?

Sí, se pueden hacer sesiones individuales dentro del proceso. Lo que se conversa ahí es confidencial: no se lleva a la sesión conjunta sin tu acuerdo. Lo que sí se acuerda desde el principio es que el terapeuta no va a sostener secretos que hagan imposible el trabajo de pareja; si aparece algo así, se habla contigo primero.

¿Qué pasa si terminamos discutiendo en plena sesión?

Suele ocurrir y no arruina nada. Ver la discusión en vivo muestra cosas que el relato de la discusión no muestra: en qué palabra se enciende, quién sube primero el tono, quién se va. Lo que se cuida es que no termine igual que en la casa.

¿Cuántas sesiones toma un proceso de pareja?

Depende del motivo y de hace cuánto viene. Una crisis puntual y un desgaste de diez años no se trabajan en el mismo plazo. Dar un número antes de conocerlos sería inventarlo.

¿Qué pasa si necesito mover o cancelar la hora?

Si necesitas mover la hora, avísanos con al menos 24 horas de anticipación y la reagendamos sin costo. Con menos de 24 horas, o si no llegas y no avisas, la sesión puede cobrarse completa.

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